Biblioteca digital: antecedentes

  

Al intentar plantear un antecedente sobre las tecnologías e ideas que han tenido un impacto en la biblioteca digital, es necesario comprender el devenir y la evolución que históricamente han presentado. La finalidad de analizar el desarrollo de las tecnologías de  un modo histórico nos permitirá entender el presente, así como entender que con el paso del tiempo y la incorporación de nuevas tecnologías en la biblioteca también tenemos diferentes nombres y calificativos para las bibliotecas que soportan sus servicios y actividades en el uso de las mismas.

Si bien desde siempre la humanidad ha presentado un espíritu de desarrollo e inventiva, creo que podemos iniciar este breve desarrollo histórico por el siglo XIX, siglo marcado por grandes revoluciones, una de ellas la revolución industrial que plantea grandes cambios, desde luego estas revoluciones no se pueden ver de un modo aislado y por tal motivo es e mencionar que se presentan grandes cambios sociales mismo que se integran con todos los factores de cambio que se presentan durante este siglo. De tal modo la Revolución Industrial, con el agregado de las numerosas guerras y revoluciones, generarían un desarrollo científico generalizado que contribuiría en la instauración de condiciones técnicas que permitan el desarrollo de diversas ciencias.

Las Revoluciones Burguesas, promotoras de ciudadanos librepensadores, construyen una nueva medicina científica y empírica, desligada de lo místico y artesanal. Se culmina con la opresión de los viejos cánones éticos del absolutismo y el catolicismo instaurando nuevos cánones, nuevos calendarios. El siglo XIX verá nacer la medicina experimental de Claude Bernard, la teoría de “Omnia cellula a cellula” de Rudolf Virchow, la teoría microbiana, la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin, y la genética de Gregor Mendel.[1]

El siglo se caracteriza por romper definitivamente con la fusión que la Historia había tenido con la literatura. Leopold von Ranke se compromete con una historia crítica y escéptica. Se deja influir por las corrientes filosóficas predominantes del momento, tales como el liberalismo y el nacionalismo llegando a caer incluso en el etnocentrismo, racismo y particularmente en el eurocentrismo. Las reflexiones sobre la sociedad de Saint-Simonianas producen dos tendencias que modificarían las tendencias historiográficas: El Positivismo y el Materialismo histórico, también influido por la dialéctica hegeliana. Ambas entienden que el comportamiento de la historia se encuentra sometido a leyes. La primera concibe el desarrollo de la historia como procesos ordenados, la segunda lo concibe como resultado de los conflictos entre los estratos sociales.[2]

Al presentarse esta amplia gama de cambios no podemos dejar de mencionar a un personaje que es crucial en su visión sobre el futuro, este es Paul Otlet considerado el fundador de la ciencia de la Bibliografía y de lo que actualmente se considera la ciencia de la Documentación.[3]

La importancia de Otlet radica en que trata de exponer una metodología de cómo hacer que el conocimiento registrado estuviera disponible para quien lo necesitara y con ello contribuir al enriquecimiento intelectual de la Humanidad.

Otlet dedicó toda su vida profesional a solventar o mitigar el problema del acceso a la información almacenada para el mayor número de personas. A pesar de que trabajó y vivió durante un período de tiempo anterior a la difusión generalizada de los ordenadores, anticipó y tuvo una influencia vital en la creación de la World Wide Web. De hecho, su idea de una gran red de conocimientos incluía nociones de hipervínculos, redes sociales y la posibilidad de una clasificación distribuida. Sin embargo, su trabajo fue ensombrecido por la Segunda Guerra Mundial

Así, su instituto Mundaneum fue destruido por los nazis, mientras que el desarrollo posterior de la Documentación, tras finalizar la guerra, se centró demasiado en las aportaciones anglófonas de autores como Vannevar Bush.[4]

Es de mencionar que durante el siglo XIX producto de las revoluciones del siglo, se dan grandes avances en la historia de la computación, al presentarse el desarrollo de la máquina analítica  de Charles Babbage, la cual nació alrededor de 1830, esta podría considerarse la primera computadora.  Este diseño, nunca llevado por completo a la práctica, contenía todos los elementos que configuran una computadora moderna y la diferencian de una calculadora.

Al concluir el siglo XIX la humanidad estaba en vías de continuar con su desarrollo y las bibliotecas no seria la excepción, sin embargo durante en el segundo decenio del siglo XX llega la primera guerra mundial y se hace una mención debido a que durante el periodo histórico el desarrollo comenzó a centrarse en aspectos bélicos. Para 1934 la guerra nuevamente tiene alcances mundiales y llega una segunda etapa de encuentros bélicos, manteniendo a la ciencia ocupada en el desarrollo de elementos de utilidad en el campo de batalla.

Para el año 1945 con el fin de la segunda guerra mundial Vannevar Bush presenta un escrito en el que menciona “La presente no ha sido una guerra única y exclusiva de científicos. Ha sido una guerra en la que todos hemos desempeñado nuestro papel. Los científicos, haciendo a un lado su consabida competencia profesional en aras de una causa común, han compartido entre ellos enormemente y han aprendido más, de tal forma que el trabajo compartido ha resultado especialmente estimulante para todos.”[5] Acompañando a estas palabras Vannevar nos presenta su visión sobre el futuro y en que podría convertirse las tecnologías de ese momento así como otras aplicaciones como el caso de la fotografía.

Vannevar se destaca como un ingeniero y científico estadounidense. Es conocido por el rol político que tuvo en el desarrollo de la bomba atómica, por su idea Memex, que es un concepto precursor a la World Wide Web y por formar parte del presunto proyecto de alto secreto Majestic 12.

Este aparato consiste en bases planas con una superficie translúcida que es capaz de encontrar a alta velocidad, información almacenada en una base de datos. En una de las superficies el usuario escribe palabras o dibujos clave que seguirían estándares universales, y en la otra superficie se reflejaría la biblioteca o base de datos donde se encuentran todos los datos a buscar. La forma de trabajar sería parecida a la que realiza el pensamiento humano utilizando la principal capacidad de asociación y no por medio de la ubicación mecánica de temas en un índice. De esta forma el lector podrá añadir comentarios y notas en la película del Memex.

Por tanto, el Memex es un dispositivo en el que se almacenan todo tipo de textos, registros, libros y comunicaciones, que puede ser mecanizado de forma que puede ser consultado con extrema velocidad y flexibilidad. Para la consulta de un artículo, el usuario construye una red de caminos asociados, de acuerdo con su interés, a través de todos los materiales de la biblioteca de forma que pueda cambiar la configuración cuando lo desee; se constituyen senderos de lectura, enlazando los artículos disponibles, y se puede modificar esa configuración cuando se quiera.[6]

Son pues estas ideas y el desarrollo de todas las ciencias que plantean la antesala para el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación que hoy son parte de nuestras vidas y que se aplican en todos los campos del conocimiento y accionar del ser humano, si lo asociamos a las bibliotecas estaremos viendo lo que es la antesala para la biblioteca digital.

Entre los años sesenta y setenta se desarrollaron pequeños repertorios, o bibliotecas electrónicas, que se basaban sobre todo en la automatización de noticias bibliográficas, algunas veces acompañadas de pequeños resúmenes.

Las bibliotecas, de esta época se caracterizaban por incluir únicamente texto. Los primeros ejemplos probablemente se remonten a la automatización de los catálogos de bibliotecas, con sus grandes cantidades de referencias bibliográficas; luego vinieron las bases de datos comerciales, normalmente multitemáticas, que vaciaban publicaciones periódicas, conferencias, etc. de interés para la comunidad investigadora y  cuyo formato más habitual era los CD-ROM.

Más adelante, con el uso creciente del acceso en línea derivado de los progresos en las comunicaciones y la tecnología informática, los museos, pinacotecas, y otras instituciones culturales decidieron dar  un acceso libre a sus fondos a través de estos nuevos medios. Simultáneamente, de forma más o menos espontánea, aparecieron repertorios de documentos de todo tipo generados por diferentes instituciones, grupos o incluso particulares.

En los años noventa, gracias al rápido progreso de las nuevas tecnologías, los repertorios en texto completo aumentaron considerablemente y cambiaron notablemente su visualización, adoptando interfaces cada vez más sencillas de utilizar. También se caracterizaron por incorporar nuevos elementos: texto, datos, imágenes, figuras 3D, gráficos, vídeos, audio, etc. y nuevas tecnologías: gestores de bases de datos, sistemas de información geográfica, hipertexto, sistemas multimedia, lenguaje natural, procesamiento y recuperación de la información, etc.[7]

Hablar actualmente de la biblioteca no solo nos hace pensar en un universo de libros tal como los conocemos físicamente. En el presente cuando hablamos de la biblioteca como un ente, es necesario tener en mente una evolución y el cambio en las visiones de la misma. Podemos decir que hoy en día la biblioteca incorpora toda una serie de aspectos documentales que están en función de las necesidades de información de sus usuarios, documentos que a través de diversos medios entre ellos las tecnologías de información y comunicación (TIC) están integrando la visión de la biblioteca del presente y del futuro así como sus paradigmas.

La construcción de la biblioteca en su totalidad esta presentando cambios, la biblioteca no solo recolecta, organiza, provee acceso y preserva información de la forma clásica como le conocemos por medio de libros, sino que trabaja con más elementos y herramientas como los sistemas electrónicos, la WWW, el e-mail, entre otros.

Dentro de los diversos cambios que la biblioteca vive actualmente, podemos ver que en el aspecto conceptual se ha generado una serie de confusiones entre biblioteca electrónica, digital y virtual dado que en la literatura relacionada es común ver cómo se hace referencia de manera indistinta a uno y otro término sin dar una idea clara sobre los mismos, o bien, asignándole características que bien pueden aplicarse a los tres tipos mencionados. Así que lo más adecuado es analizar algunas de las diferentes concepciones que se han generado al respecto.

Como introducción a las definiciones de estos diferentes tipos de bibliotecas podemos observar que los tres tipos requieren y se desarrollan bajo la utilización de las tecnologías de información y comunicación (TIC).


Bibliografía

[1] El siglo XIX. [documento HTML]. URL http://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_XIX#Las_ciencias

[2] Ibid.

[3] Paul Otlet. [documento HTML]. URL http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Otlet

[4] Ibid.

[5] Bush, Vannevar, Como podríamos pensar / traducción y comentarios de Juan Voutssás, artículo publicado en:The Atlantic Monthly, 176 (1), july 1945, p. 101-108 [15 p.].

[6] Vannevar Bush [documento HTML]. URL http://es.wikipedia.org/wiki/Vannevar_Bush#Memex

[7] Dora Pérez. La biblioteca Digital [documento HTML] URL http://www.uoc.edu/web/esp/articles/La_biblioteca_digital.htm

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